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La belleza y la herida, en las montañas de Jericó

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Parte 1. Una mañana con la pajarita y el calavera  A las seis de la mañana, cuando Jericó todavía no terminaba de despertarse y la neblina se aferraba a los tejados como un último resto de la noche, veinte personas subimos a una chiva estacionada junto a la plaza principal. Íbamos detrás de las aves. Ninguno imaginaba que, antes de regresar, los nombres de aquel vehículo y de su conductor, la pajarita y el calavera, terminarían por darle a la jornada un sentido que iba mucho más allá de los avistamientos.  Nos habían convocado Luz Beatriz y Alejandro, del Festival de Aves de Jericó 2026. Éramos veinte cuerpos entumecidos por el frío, veinte pares de ojos dispuestos a encontrar, entre los pliegues de la montaña, alguna de esas criaturas que justifican las madrugadas, los caminos difíciles y la paciencia de esperar durante horas por un movimiento entre las hojas.  El vehículo todavía no tenía nombre para nosotros. Lo descubriríamos después.  Jericó se quedaba atrás c...

MIGRAR

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MIGRAR Por Esteban Ortiz Montoya La Piranga rubra estaba allí desde antes de que ellos cruzaran la puerta. Había llegado esa misma mañana, puntual como las criaturas que obedecen brújulas invisibles. Descendió desde América del Norte, dejándose llevar por corredores de aire que no figuran en los mapas: corrientes tibias que anuncian desplazamientos, presiones que varían sin estruendo, señales casi imperceptibles que anticipan que un territorio, sin previo aviso, comenzará a volverse inhabitable. Los ornitólogos dirían que es un ave estacional, que su presencia responde a ciclos precisos, a calendarios inscritos en la sangre. Los terapeutas —si se permitieran la metáfora— dirían otra cosa: que aparece cuando alguien empieza a desprenderse, cuando el suelo conocido se vuelve áspero y ya no sostiene. Ninguno la vio posarse en las ramas del árbol, detrás del estante donde descansaban los libros de terapia de pareja. Nadie excepto el hombre, aunque al principio no entendió por qué su mirad...

Hoy Joaquín de Cayzedo y Cuero

En Cali - Colombia, su plaza mayor lleva el nombre en honor de un personaje local que murió peleando contra los españoles, los franceses y en general contra todos los tiranos de la época. Muchos reconocen el nombre de la plaza, pocos su historia. El personaje mencionado era hijo del Alférez Real, la persona más influyente de la región en los tiempos del dominio español. Para entenderlo hoy, el Alférez Real era algo así como el alcalde, el juez, el jefe de las fuerzas armadas, el que regulaba la relación con la iglesia, el que tenía más tierras y esclavos y lo más importante en ese entonces, el recaudador de impuestos del Rey. Representaba a Carlos IV y todo su poderío hegemónico ante los súbditos de la región. Dicen que Santiago de Cali alcanzó a tener unos 15 Alférez Reales en su colonial historia española. Precisamente a comienzos del revolucionario siglo XIX, el Alférez Real era don Manuel de Cayzedo y seguramente su hijo Joaquín sería el siguiente Alférez. Contrario a todo pron...

De pajareo en la vía a Cristo Rey

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  El reino al borde de la vía Crónicas de pajareo en Cristo Rey Son las seis de la mañana. Apenas despunta el día y yo todavía no sé dónde ir a buscar las aves. Están por todas partes, revolotean libres, pero una cosa es saber que existen y otra, muy distinta, conseguir que se dejen ver. Un termo lleno de café ocupa el puesto del copiloto. Es mi primer aliado de la jornada. Confío en que la cafeína compense la falta de sueño, afine mis sentidos y me ayude a tomar decisiones. De momento, ni siquiera sé adónde voy. Subo hacia Cristo Rey, en busca de las aves que habitan los Farallones de Cali, uno de esos territorios que parecen haber sido concebidos para que el mundo entero venga a mirar pájaros. En 1911, el ornitólogo Frank Chapman recorrió estas tierras para estudiar su avifauna. Yo llego más de un siglo después, con una cámara al hombro y la misma curiosidad, aunque sospecho que bastante menos conocimiento. Tengo varias opciones: el mariposario Andoke, el sector de Cristo Rey, ce...

Carta mis Hijos - introducción al texto INDIFERENTES HEMOS SIDO

  Carta a mis hijos Martin y Nicolás: Tengo 50 años y veo que estamos viviendo momentos exaltados, donde una revolución social se enciende en las calles de las ciudades colombianas, a mi edad les confieso que yo también vivo unos tiempos mentales difíciles. Para no sucumbir ante el decaimiento y en una desazón continua, me he refugiado en intentar recordar cómo descubrí en qué país había nacido.  Precisamente aprovechando el encierro impuesto, me he dedicado a esculcar y a identificar cuando me di cuenta que desconocía toda una Colombia oculta. Hasta los 16 años vivía en una confortable burbuja. Por fuera de ella, sentía un país que palpitaba diferente y que sonaba distinto al relatado por mi familia, por los medios de comunicación e incluso por mi grupo de amigos del colegio.  Por esa época, me enfrenté a la necesidad de ver a través de las ventanas seguras y protegidas en las que vivía.  Al sacar la cabeza, encontré un país inmenso, poderoso, masivo, incomplet...

Es el colectivo, no el individuo

  Es el colectivo, no el individuo   “¿Cómo Voy YO?” Es una expresión popular en Colombia, la usamos mucho en relaciones de todo tipo.  Aparece espontáneamente en ámbitos privados y políticos. En los convenios entre particulares, pero también en los chantajes de contratos amañados, en la corrupción en lo público y también en lo privado. Donde prima el interés personal sobre el conjunto. -“¿Cómo ganó?, ¿Qué me llevo? Te ayudo con eso y a cambio pido tanto dinero”.    El tema es amplio y profundo en el país. Se podría pensar qué es un problema derivado de una falta de ética, de una sociedad buscando sobrevivir de cualquier manera, con unos incentivos sociales que no alientan a existir de forma honesta, con hampones y corruptos que se pasean orgullosos de sus triquiñuelas, de un gobierno ineficiente que llena los bolsillos a los mandatarios de turno o de unos contratistas de estado que roban y estafan con su incumplimiento al erario.    Miremos las c...

Prólogo al libro " EL PLACER DE SERVIR" de Dr. Rodrigo Guerrero Velasco

En “El placer de servir” encontrará el lector una retrospectiva de escritos del Dr. Rodrigo Guerrero Velasco forjados desde la Universidad del Valle y la Alcaldía de Cali.  El libro inicia con las contribuciones científicas, en donde nos explica, siguiendo el curso de sus artículos publicados en las principales revistas científicas del mundo, el tiempo que vivió y cómo lo afrontó desde su imperiosa necesidad por mejorar las condiciones sociales que agobiaban en los años ´60 en la región.  Continúa con una serie de reflexiones como alcalde, menciones a la historia regional, inspirando siempre el compromiso de los caleños hacia la ciudad. Como ejemplares aparecen los liderazgos que lo han marcado en su vida y humildemente presenta los aprendizajes que ha tenido en los sectores públicos y privados para disminuir la pobreza en la región.  Al final, en este libro se entenderá porque  " la política es medicina al por mayor  "  y en su caso ¿Por qué un médico de l...